Santa Rosa en Huesca

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Colegio Santa Rosa en Huesca

sábado, 10 de enero de 2015

Los Programas de Lectura no están funcionando

“La lectura es como el alimento, el provecho no está en proporción de lo que se come sino de lo que se digiere”. Jaime Balmes
El tema de la lectura siempre estará vigente y cualquiera que lo aborde realizará una gran labor por la importancia que reviste. Se publican lemas y frases hermosas que hablan de la lectura; se difunden a bombo y platillo las ferias del libro y demás eventos en los que éste sea protagonista; los gobiernos desarrollan programas de motivación a la lectura; los maestros
y padres de familia coinciden en el valor que tiene y los medios de comunicación se suman a este esfuerzo con campañas publicitarias y programas que hacen apología del tema.

Leer lo hacemos todos, todos los días y a todas horas, por lo menos los que tenemos la fortuna de no ser analfabetas. Leemos etiquetas, letreros, calles, informes, mensajes de texto y demás cuestiones cotidianas. La lectura es una herramienta que utilizamos, nos guste o no, así que quedarnos en que “hay que leer más” resulta simplista. Hay que empezar a hablar de leer buenos libros y todas las energías deben ir encaminadas a esa lectura de calidad. "La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer". George Travelyan

Recuerdo que hace algunos años asistí a una serie de capacitaciones para maestros sobre uno de los muchos programas que se han desarrollado ex profeso. En dicha capacitación, la instructora hablaba de que lo ideal era iniciar a los niños con temas cercanos a ellos y a su entorno. La tesis me resultó atractiva, pero cuando amplió la idea no pude evitar sentirme escandalizada. Ella abogaba por motivar al niño a leer las etiquetas e ingredientes de la comida chatarra, los libros vaqueros que seguramente leía su papá y cuestiones similares. Con esta estrategia nunca dudé que el niño llenaría su mente de ideas que en absoluto le convenían a su buen desarrollo. Espero que las capacitaciones hayan dejado atrás estas indicaciones.

El hábito de la lectura, como casi todos los hábitos, se adquiere mejor desde la infancia y desperdiciar el momento con las sugerencias de la instructora me parecía absurdo. Los niños deben desarrollar el hábito con lecturas adecuadas a su edad, porque son libros cercanos a ellos y a sus intereses. Son historias bien escritas y con mensajes positivos. La gran mayoría de los niños las tienen en los libros de texto gratuitos o en las bibliotecas escolares y es con eso con lo que hay que llenar su mente y no con ingredientes de comida chatarra o con temas sórdidos. Aquí cobra sentido la frase de Mark Twain: “Quien no lee buenos libros, no tiene ventaja sobre quien no sabe leer”.

Leer debe ser un acto placentero para el niño y para que se convierta en un hábito tiene que hacerlo todos los días y con buenas lecturas y bien seleccionadas para que también disfrute con lo que lee. Es recomendable que, tanto el maestro como los padres, creen un ambiente propicio que pasa necesariamente por un espacio grato y una introducción que los emocione sobre aquello que van a leer, así que es muy importante que lo hayan leído previamente. Un buen programa de lectura tiene que considerar todos esos elementos y en especial los maestros.

México no está teniendo éxito con sus campañas para fomentar la lectura, ni con los programas que se han desarrollado con la misma finalidad y a las cifras me remito. En 2006, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) realizó una encuesta sobre los hábitos lectores de los mexicanos, ahí se supo que leían un promedio de 2.9 libros al año. En 2012 la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura (FunLectura) realizó otra encuesta y el resultado fue de 2.94, un aumento insignificante en seis años

Por si fuera poco, la UNESCO catalogó a México en el último lugar mundial con tan sólo un 2% de población lectora, mientras que Japón ocupa el primer lugar con un 91% de la población que adquirió este hábito. La OCDE por su parte, también tienen a México en último lugar en lo que competencias lectoras se refiere.

Creo firmemente que si hubieran enfocado los muchos programas de lectura, que se han desarrollado en nuestro país, a lograr que a los niños les guste leer, los resultados serían muy buenos; pero lamentablemente son programas que mezclan la motivación a la lectura con el desarrollo de habilidades de comunicación, las introducción de las nuevas tecnologías, el equipamiento de bibliotecas escolares y la capacitación a maestros, entre otros asuntos y, aunque están muy relacionados, son tan importantes que le restan protagonismo al tema de la lectura y por tanto, los objetivos y las acciones se distribuyen en un sinfín de cuestiones, perdiendo de vista que el objetivo principal de un programa de lectura es que el niño adquiera el hábito y le guste leer.



Hay que elaborar programas que se centren completamente en el tema de la lectura y, aunque lo ideal sería que adquirieran el hábito en la familia, la realidad es que la actividad de leer se ha asignado a la escuela, por tanto, deben ser programas que pongan a leer primero a los maestros en las capacitaciones y que se implementen también en las Normales para que egresen maestros lectores. Pretender que alguien que no lee eduque en la lectura es como pedirle peras al olmo.  Petra Llamas García. 

Publicado en La Jornada de Aguascalientes el 9 de enero  del 2015. petrallamasgarcia@hotmail.com. Twitter: @petrallamas

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